“Mi hijo TDAH quiere portarse bien”

Ayer viendo la lluvia de estrellas mi hijo pidió un deseo y todo el mundo sabe que los secretos no se dicen, pero esta noche viendo la tele me ha confesado: “¿sabes? ayer pedí un deseo: portarme bien, y hoy se ha cumplido”.

Y a mí se me cae el alma a los pies.

Mi hijo no ha pedido ser un superhéroe, ni tener superpoderes, ni siquiera una espada, un balón, algún juguete, ha pedido portarse bien.

Y a mí se me cae de nuevo el alma a los pies cuando lo pienso y me invade una profunda tristeza y esa duda continúa: ¿lo estaré haciendo tan mal?, ¿será feliz mi hijo?, ¿qué pasará por esa cabecita?.

Imagino que todos los padres pasamos por eso, e imagino que nosotros madres/padres de un niño con TDAH más. Estoy segura que recibe demasiados reproches cada día de todo el mundo, incluso sé que yo como madre lo riño demasiado, le digo muchas veces que se calme, pierdo la paciencia, levanto la voz, incluso le felicito por portarse bien cuando él que es muy inteligente sabe que eso no debería ser algo extraordinario. Estoy segura que podría hacerlo mil veces mejor cada día.

Pero yo no escribo aquí porque sea mejor madre, todo lo contrario, leo mucho para estar informada y escribo por una necesidad básica que no sé bien cómo explicar. El caso es que trato de ser paciente, comprensiva, reforzar los aspectos positivos de mi hijo, y aun así tengo mil dudas, cada día, y sobre todo cuando me dice esas cosas.

Luego reseteo, pienso en positivo y sé que tengo mucho que mejorar pero llevamos un largo camino hecho: fuimos sus padres quienes lo detectamos enseguida, hemos puesto todo nuestro empeño y todos nuestros medios, talleres de padres, psicólogos, neurólogos, reuniones mil con profesores, tratamos de darle todo nuestro amor y reforzar siempre su autoestima, aun así perdemos la paciencia irremediablemente porque el día tiene 24 horas y nuestro hijo es muy intenso. Algo que sólo alguien que convive con un niño con TDAH comprende.

Por eso pese a las dudas que cada día nos surgen sobre si lo estaremos haciendo bien, lo intentamos, nos esforzamos mucho y seguro que el día de mañana nos los agradecerá. De hecho ahora que pienso ya nos lo agradece, mi hijo me abraza mil veces al día y me dice te quiero otras tantas, más, muchísimo más que cualquiera de sus hermanos. Y eso sólo merece cada esfuerzo extra que supone criar un hijo con TDAH.

Ayer mi hijo pidió a una estrella fugaz portarse bien y yo pedí ser la mejor madre para él.